La presente reflexión trata de dar un panorama general de mi labor como docente. Inicie con este compromiso a partir de septiembre 2002, en el Cecytem Plantel Atlauta; por la formación universitaria, el primer semestre para mi fue todo un reto, ya que desconocía por completo esta función. De hecho quise renunciar, por que desde el principio observé que esta labor es muy importante y de gran esfuerzo, ya que no tan sólo preparas las sesiones para dar información a los estudiantes, sino que al mismo tiempo estas tratando con personas que sienten y piensan diferente a ti, que al mismo tiempo tienen problemas en casa, económicos, entre otros, por lo tanto fui descubriendo al pasar de los años, que el quehacer docente es muy gratificante, no tan solo por el simple hecho de percibir un sueldo, al contrario, cuando encuentras a ex alumnos que te agradecen tus enseñanzas te hacer sentir que por lo menos contribuiste con un granito de arena para la formación de ese estudiante.
A partir de septiembre de 2004 pude ser parte de uno de los cambios mas trascendentales que se han generado en la educación, la reforma curricular, la cual en su preocupación por implantar un modelo educativo que pudiera colaborar con la formación integral de de los alumnos muestra para 2005, lo siguiente: “El Programa Nacional de Educación 2001-2006 y el Programa de desarrollo de la Educación Tecnológica 2001-2006 formularon un diagnóstico de la situación actual de la educación media superior tecnológica que concluyó en la necesidad de impulsar una reforma curricular…”[1] lo anterior fue con la finalidad de impulsar a que los estudiantes emprendan proyectos personales, desarrollen habilidades, valores y actitudes, es decir alumnos integrales. Pero lo anterior sólo se enfocaba a los estudiantes, ¿Y cuál sería el papel de nosotros como docentes?, para esta interrogante nos comentaron en el plantel, que pasaríamos de ser docentes a “facilitadores”, y en mi interior se desarrollaba otra pregunta: ¿Y qué es un facilitador?. Con el paso del tiempo he ido respondiendo esa pregunta.
Sin embargo a pesar de que los conceptos que solicita la reforma, tales como elaboración de secuencias didácticas, estrategias de enseñanzas centradas en el aprendizaje, tema integrador, categorías, competencias, etc. Los pongo en una planeación semestral integrada por secuencias didácticas, en lo personal aun todavía me cuesta un poco de trabajo poder entender esos conceptos en el momento de enfrentarme al grupo. Aun con esas deficiencias tengo gusto por la actividad docente y considero que el trabajo que realizo lo he desempeñado con mucho cariño, poniendo en cada actividad el mayor empeño y dedicación, con el fin de lograr en los estudiantes un aprendizaje como lo solicita la reforma que este sea significativo, que logre vincular los temas directamente con su vida diaria. Mi único interés es participar en la formación de los jóvenes, para que a través de su travesía por el plantel además de conocimientos adquiridos, creando también en ellos actitudes para elevar su competitividad y su desempeño, obedeciendo a una perspectiva de formación integral.
Lo anterior se ve reflejado día con día, desde el momento en el que entro al salón de clases y saludo con respeto a mis compañeros, alumnos y amigos
Previo a la sesión reviso mi planeación, para determinar las dinámicas, el tema integrador, la problematización, los ejercicios y/o guías de observación con los que voy a evaluar el aprendizaje al cierre de la sesión.
Ya en el aula trato de acercarme lo más que se pueda a lo que esta descrito en mi planeación, tratando de respetar los tiempos asignados para cada actividad, pero esto no siempre es posible, porque cada grupo tiene una dinámica distinta, algunos responden a las actividades que están planeadas y otros no, lo anterior tiene como consecuencia que frecuentemente me sucede que la sesión real no corresponda con las actividades planeadas, y por lo tanto me veo en la necesidad de recurrir nuevamente a algunas estrategias conductistas, para poder llegar a un aprendizaje, sin determinar si es o no significativo, y a su vez no tengo parámetros suficientes para evaluar si es que estoy contribuyendo o no la formación integral de los estudiantes.
Que tengan buen día espero sus comentarios, y hasta pronto.
[1] SEP, Modelo de la Educación Media Superior Tecnológica. Primera Edición: 2004, México: Consejo del Sistema Nacional de Educación Tecnológica. pp. 11

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